martes, 30 de abril de 2013

Prologo


La pequeña campana repicó al abrirse la puerta. Un joven de traje y sombrero  verde oscuro  dio un paso dentro del café. Era una noche lluviosa así que el lugar se encontraba repleto por  aquellos que buscaban un refugio contra esta y calentarse un poco.
“bienveni…”
“voy a tomar la mesa de siempre” el joven de traje ignoró las palabras de la joven empleada. A pesar de la lluvia, su traje no presentaba el mínimo rastro de haber sido afectado.
“d-d-discúlpeme pero…”
Él la ignoró. La mesa que solía  usar  se encontraba ocupada por un hombre que lucía mayor que él. Este vestía con un traje negro y corbata roja, su cabellera negra era larga pero amarrada con una delgada cinta en una pequeña cola de caballo. Una humeante taza de café se encontraba enfrente de aquel hombre.
“si no le importa compartir la mesa tal vez…”
“descuide no me importa” se quitó el sombrero revelando su cabellera castaña “tráeme lo de siempre”
“pero el cliente…”
“no le importará “
La joven empleada se rindió ante su insistencia y tras darle una última mirada se retiró a preparar la orden.
“he perdido la cuenta ¿Cuándo fue la última vez que nos vimos?” se sentó y dejó su sombrero sobre la mesa.
“no cuento los años pero me alegra ver que te encuentras bien” el hombre de traje negro dio una probada a su café.
“¿lo dices enserio?”
“¿un padre no puede preguntarse por el bienestar de su hijo?”
“siempre preocupándote por tus hijos. Incluso por el menos favorito”  la joven empleada colocó un vaso con escocés en las rocas enfrente de él.
Por breves instantes el olor a whisky opacó al por si solo fuerte aroma del café negro al otro lado de la mesa.
“tus hijos saben hacer un buen licor. Una de las pocas cosas buenas que hacen” decía él jugando con su vaso.
“siempre los has subestimados ignorando  por completo su capacidad de lograr cosas increíbles”
“pero es que es muy fácil de ignorar considerando toda su historia, todas las vidas perdidas y destruidas. Tantos posibles finales felices que nunca se concretaron por el egoísmo de tus hijos. Un trabajo de mejor calidad que cualquiera de los míos pudo haber hecho”
“por lo visto aun estas lleno de envidia, hijo mío”
“no. Solo resaltaba lo obvio. Y si quieres saber, entiendo por completo  porque me echaste de casa. Era un niño haciendo un berrinche, debías disciplinarme” le dio una probada a su whisky dejando la mitad del vaso.
“Miles de vidas inocentes ser perdieron por tu orgullo pero al menos pareces ser más sabio ahora.”
“la edad conlleva a la sabiduría querido padre. No solo tus preciosas creaciones pueden cambiar” al hombre de traje negro le era difícil confiar en aquella sonrisa que su hijo le mostraba. Por más sincera que esta pareciera.
“aun así, nuestros hijos no se llevan bien” el hombre de traje negro levantó su taza de café una vez más para terminarla por completo.
“lo sé. Han pasado muchos años ya, como para saber cómo inicio todo. Pero si sé cuando empeoro “la mirada del  joven se centraba en su vaso de whisky.
“…”
“creíste que  tus creaciones peligraban y les distes a los hombres más cercanos a tu hijo favorito un poder que podía rivalizar con los de mis hijos”
“era necesario, tus hijos los utilizaban como sus juguetes. Despertaron en ellos  codicia y envidia, hicieron que me guardaran rencor e ignoraran mis palabras. No podrás comprender el terrible dolor que sentí al tener que levantar mi mano ante este mundo.”
“Tal vez tengas razón en eso. Pero la cosas no acabaron ahí”
“el odio entre mis hijos y los tuyos creció hasta el punto en que dieron un nombre a ambos bandos”
“tus hijos que eligieron combatirnos se hicieron llamar exorcistas y creían tener a su padre de su lado”
“y los tuyos fueron tachados como demonios”
“el hombre tiende a condenar lo que no comprende…. Estoy seguro que muchos de los sabios de tu creación habrán tenido es pensamiento siquiera una vez.”
“Me gustaría ponerle fin a esta locura”
“Dejar que las cosas sigan su rumbo no funcionara, eso lo sabemos muy bien”
“Mis hijos son obstinados” el hombre de traje negro sonrío levemente.
“y los míos orgullosos… ¿Qué te parece si nos entrometemos un poco?”
“¿A qué te refieres?”
“Un juego”
“¿un juego?”
“para los dos lo sería. Aunque ellos lo verían como una guerra. Si una vez más les confiaras a los humanos el mismo poder que una vez le diste a los seguidores de tu favorito. Mis hijos tendrán que actuar. Por supuesto que después de este punto, ninguno de los dos podrá actuar.  Tus hijos y los míos tendrán que arreglárselas por su cuenta.”
“¿Por qué estaría de acuerdo con algo que acabaría con miles de vidas?”
“porque dejar las cosas como están acabaría con la de millones.”
“…” Las palabras de su hijo parecían  carecer de sentido ¿Cómo una guerra traería paz en ambos bandos? Lo observaba con detenimiento. Lo siguiente que dijera determinaría si debía seguir escuchando.
“como dije la edad ha traído un mejor entendimiento para los míos. He visto incluso características en algunos de ellos que te haría pensar si son realmente tan diferentes a los humanos.
“¿lo hermanos se amistan después de una pelea? No será tan fácil como suena. Incluso entre mi creación hay algunos que sus acciones son más demoníacas que la de cualquiera de tus hijos”
“¿no crees que este juego seria la presión que ellos necesitan llegar a un entendimiento mutuo?”
El hombre del traje negro se levantó y caminó unos pasos deteniéndose  a la altura de su hijo.
“buscas entendimiento entre dos grupos que se odiaron desde tiempos inmemorables…Esta noche has pronunciado palabras que nunca pensé que saldrían de tu boca. Solo por eso confiare en ti hijo mío y haré lo que me pides”
“…Gracias padre… solo espero no equivocarme…” el joven acabó con el resto de su bebida.
El hombre del traje negro se despidió con un movimiento de su cabeza y sé retiro tras dejar el costo de su café en la mesa.
“he dicho muchas cosas hoy, pero todo dependerá de cómo reaccionen mis hijos” el joven  agitaba su vaso vacio. Desvío la mirada hacia la ventana. Aun con la lluvia se podía ver con claridad a hombres y mujeres conversando con tranquilidad bajo un paraguas y a familias presurosas buscando cobijo. “no puedo hacer nada ahora” Todo dependerá ahora de ti, mi querida niña”

Aquella noche una lluvia de estrellas fugaces pudo ser apreciada en todo el mundo. Ningún hombre de ciencia pudo dar una explicación ante tal fenómeno. Los hombres de fe  lo consideraron un mensaje de Dios, un milagro, llamándola ¨lluvia divina¨. Pero otros la consideraron un mal presagio ¿Aquel era en verdad un mensaje de Dios?”
Ambos tenían la razón…